La salvación de Abengoa se complica: faltan por refinanciar millones

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La salvación de Abengoa se complica: faltan por refinanciar 10.000 millones

El enjuiciador del curia mercantil núsolo dos de Sevilla. al frente del preconcurso de Abengoa. considera que los créditos contingentes del familia energético, 10.000 millones de euros, no deben estar afectados por la extensión de los pertenencias del acuerdo de refinanciación. Lo que significa, en opinión de fuentes jurídicas que han participado en el proceso de impugnación del acuerdo de homologación de la compañía, que las aseguradoras que cubran esos créditos podrían requerir las cantidades sin quita ni retraso. De hacerlo, la viabilidad de la empresa estaría en veto.

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  • Abengoa abre la puerta a dejar la Bolsa en su plan de reestructuración

A pesar de que la multinacional española logre adhesiones suficientes de acreedores financieros para sacar delante su plan de refinanciación, la consideración de los créditos contingentes pone en peligro la reestructuración de la compañía. sostienen las fuentes consultadas. De acuerdo a las cuentas consolidadas del control 2015 de Abengoa, la compañía tenía entregados frente a terceros “diversas garantías a través de declaraciones de intenciones y compromisos asumidos documentalmente como garantía de determinados compromisos asumidos (garantía de ofertas, de performance. de financiación y otros) por precio de 7.053 millones de euros”. Además, el especie contabilizaba “diversos avales bancarios y seguros de caución como garantía de determinados compromisos asumidos” por precio de 1.629 millones de euros. Y a esta cantidad hay que sumar otros 1.561,5 millones como garantías sobre financiación de sociedades de Abengoa.

Leopoldo Parias. socio director de Deloitte en Andalucía, declaró este mes en una de las vistas celebradas por las impugnaciones al acuerdo de homologación de Abengoa. Al socio de Deloitte, consultora que audita las cuentas de Abengoa, se le preguntó sobre las garantías no contabilizadas en el pasivo de las empresas del rama, los 10.000 millones de euros, y explicó que de esa cantidad sólo se habían computado los avales reclamados a mercadería del cálculo de longevoías para aprobar el acuerdo de homologación de la refinanciación de Abengoa.

En la sentencia sobre las impugnaciones presentadas contra el acuerdo de homologación de la reestructuración de Abengoa aceptado por el árbitro el pasado mes de abril, comunicada este lunes, el togado dice que uno de “los problemas esenciales y de más difícil solución que se plantean respecto de la delimitación del perímedida del acuerdo de refinanciación ” no es otro que “el tratamiento en sede de homologación de los créditos que en sede concursal tendrían la calificación de contingentes, así como de la parte no dispuesta de líneas de crédito concedidas o figuras análogas”.

Como Abengoa define en sus cuentas, los pasivos contingentes “constituyen obligaciones posibles con terceras partes y obligaciones existentes que no son reconocidas porque no es probable que se produzca una salida de flujos económicos requerida para suprimir dicha obligación o porque el coste de la salida de flujos no puede ser estimado razonablemente”. La compañía no reconoce estos pasivos en el Estado de Situación Financiera “a menos que hayan sido adquiridos en el entorno de una combinación de negocios”.

El magistrado explica en la sentencia que de lo que se prostitución es de discernir “si una obligación existente, nacida de un hecho cierto y pasado (la firma de los correspondientes contratos) pero incierta en cuanto a su cuantía o vencimiento, puede calificarse como pasivo financiero”, y que delante esta cuestión existen tres posibilidades: la inclusión de la totalidad del crédito máximo concedido en el coste mundial del pasivo financiero computable a mercadería de la homologación; incluir en el cómputo tan solo la parte dispuesta, ejecutable o no contingente, “pero extender los enseres del acuerdo de refinanciación homologado también a los créditos concretados tras la desaparición de la contingencia”; y entender que aquello que no tenga la consideración de pasivo financiero en el momento de la homologación “ni puede incluirse en el cómputo (por lo que sus titulares carecerían de derecho de voto) ni se verá afectado por la extensión de los pertenencias del acuerdo de refinanciación derivada de la homologación del mismo”.

El togado señala que su decisión debe “decantarse por la tercera de las posibles respuestas”. En definitiva, concluye, “excluir del cómputo a los acreedores de créditos contingentes por no ser pasivos financieros pero extenderles los género del acuerdo implica privarles de derechos procesales actuales al tiempo que se les imponen obligaciones sustantivas futuras”. Y añade que la exclusión del cómputo, “debe comportar la no extensión de posesiones”.

La longevoía de los 10.000 millones de créditos calificados como contingentes de Abengoa no están sujetos al acuerdo de reestructuración

De esta forma, el mediador está advirtiendo que la ancianoía de los 10.000 millones de créditos calificados como contingentes de Abengoa no están sujetos al acuerdo de reestructuración del clan ni obligados a agregarse al mismo. Por lo que sus propietarios, aseguradoras, podrán reclamarlos sin quita ni calma, lo que pondría en peligro la viabilidad del asociación, que al mismo tiempo está negociando con acreedores financieros la capitalización de la deuda y fuertes quitas.

Fuentes cercanas a los principales bancos acreedores de Abengoa sostienen que el tratamiento que se ha donado a este tipo de créditos en el acuerdo de reestructuración “es tratarlo como en un concurso, que no sería contra la masa, sino ordinario, y luego sujeto a quitas y esperas”. Y añaden que se está analizando la sentencia comunicada ayer “a la luz de los documentos nuevos, para representar de la forma más lógica posible que permita la viabilidad del género”. Desde Abengoa no se pudo este lunes valorar esta cuestión, solicitada por este diario.

El togado advierte en la sentencia comunicada este lunes que el hecho de no incluir el pasivo contingente en el acuerdo de reestructuración “no supone que su existencia sea inocua al procedimiento de homologación”, ya que la probabilidad de concreción de la cuantía o del vencimiento de sus créditos “podría determinar la viabilidad o no de la empresa en función del cuantía completo en que pudiera materializarse”.

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El árbitro del auditoría mercantil núsolo dos de Sevilla. al frente del preconcurso de Abengoa. considera que los créditos contingentes del comunidad energético, 10.000 millones de euros, no deben hallarse afectados por la extensión de los existencias del acuerdo de refinanciación. Lo que significa, en opinión de fuentes jurídicas que han participado en el proceso de impugnación del acuerdo de homologación de la compañía, que las aseguradoras que cubran esos créditos podrían pedir las cantidades sin quita ni aplazamiento. De hacerlo, la viabilidad de la empresa estaría en censura.

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A pesar de que la multinacional española logre adhesiones suficientes de acreedores financieros para sacar delante su plan de refinanciación, la consideración de los créditos contingentes pone en peligro la reestructuración de la compañía. sostienen las fuentes consultadas. De acuerdo a las cuentas consolidadas del control 2015 de Abengoa, la compañía tenía entregados frente a terceros “diversas garantías a través de declaraciones de intenciones y compromisos asumidos documentalmente como garantía de determinados compromisos asumidos (garantía de ofertas, de performance. de financiación y otros) por valor de 7.053 millones de euros”. Además, el familia contabilizaba “diversos avales bancarios y seguros de caución como garantía de determinados compromisos asumidos” por cuantía de 1.629 millones de euros. Y a esta cantidad hay que sumar otros 1.561,5 millones como garantías sobre financiación de sociedades de Abengoa.

Leopoldo Parias. socio director de Deloitte en Andalucía, declaró este mes en una de las vistas celebradas por las impugnaciones al acuerdo de homologación de Abengoa. Al socio de Deloitte, consultora que audita las cuentas de Abengoa, se le preguntó sobre las garantías no contabilizadas en el pasivo de las empresas del clase, los 10.000 millones de euros, y explicó que de esa cantidad sólo se habían computado los avales reclamados a enseres del cálculo de decanoías para aprobar el acuerdo de homologación de la refinanciación de Abengoa.

En la sentencia sobre las impugnaciones presentadas contra el acuerdo de homologación de la reestructuración de Abengoa admitido por el magistrado el pasado mes de abril, comunicada este lunes, el togado dice que uno de “los problemas esenciales y de más difícil solución que se plantean respecto de la delimitación del perímetropolitano del acuerdo de refinanciación ” no es otro que “el tratamiento en sede de homologación de los créditos que en sede concursal tendrían la calificación de contingentes, así como de la parte no dispuesta de líneas de crédito concedidas o figuras análogas”.

Como Abengoa define en sus cuentas, los pasivos contingentes “constituyen obligaciones posibles con terceras partes y obligaciones existentes que no son reconocidas porque no es probable que se produzca una salida de flujos económicos requerida para suspender dicha obligación o porque el valía de la salida de flujos no puede ser estimado razonablemente”. La compañía no reconoce estos pasivos en el Estado de Situación Financiera “a menos que hayan sido adquiridos en el entorno de una combinación de negocios”.

El magistrado explica en la sentencia que de lo que se proxenetismo es de discernir “si una obligación existente, nacida de un hecho cierto y pasado (la firma de los correspondientes contratos) pero incierta en cuanto a su cuantía o vencimiento, puede calificarse como pasivo financiero”, y que frente a esta cuestión existen tres posibilidades: la inclusión de la totalidad del crédito máximo concedido en el valía entero del pasivo financiero computable a enseres de la homologación; incluir en el cómputo tan solo la parte dispuesta, ejecutable o no contingente, “pero extender los mercadería del acuerdo de refinanciación homologado también a los créditos concretados tras la desaparición de la contingencia”; y entender que aquello que no tenga la consideración de pasivo financiero en el momento de la homologación “ni puede incluirse en el cómputo (por lo que sus titulares carecerían de derecho de voto) ni se verá afectado por la extensión de los existencias del acuerdo de refinanciación derivada de la homologación del mismo”.

El enjuiciador señala que su decisión debe “decantarse por la tercera de las posibles respuestas”. En definitiva, concluye, “excluir del cómputo a los acreedores de créditos contingentes por no ser pasivos financieros pero extenderles los género del acuerdo implica privarles de derechos procesales actuales al tiempo que se les imponen obligaciones sustantivas futuras”. Y añade que la exclusión del cómputo, “debe comportar la no extensión de posesiones”.

La veteranoía de los 10.000 millones de créditos calificados como contingentes de Abengoa no están sujetos al acuerdo de reestructuración

De esta forma, el mediador está advirtiendo que la decanoía de los 10.000 millones de créditos calificados como contingentes de Abengoa no están sujetos al acuerdo de reestructuración del agrupación ni obligados a incorporarse al mismo. Por lo que sus propietarios, aseguradoras, podrán reclamarlos sin quita ni prórroga, lo que pondría en peligro la viabilidad del peña, que al mismo tiempo está negociando con acreedores financieros la capitalización de la deuda y fuertes quitas.

Fuentes cercanas a los principales bancos acreedores de Abengoa sostienen que el tratamiento que se ha cubo a este tipo de créditos en el acuerdo de reestructuración “es tratarlo como en un concurso, que no sería contra la masa, sino ordinario, y por consiguiente sujeto a quitas y esperas”. Y añaden que se está analizando la sentencia comunicada ayer “a la luz de los documentos nuevos, para llevar a cabo de la forma más lógica posible que permita la viabilidad del comunidad”. Desde Abengoa no se pudo este lunes valorar esta cuestión, solicitada por este diario.

El enjuiciador advierte en la sentencia comunicada este lunes que el hecho de no incluir el pasivo contingente en el acuerdo de reestructuración “no supone que su existencia sea inocua al procedimiento de homologación”, ya que la probabilidad de concreción de la cuantía o del vencimiento de sus créditos “podría determinar la viabilidad o no de la empresa en función del cuantía completo en que pudiera materializarse”.

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