Avance Compartido Auge Petrolero Y Agotamiento De La Industrializaciуn Sustitutiva

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INDUSTRIALIZACIУN POR SUSTITUCIУN DE IMPORTACIONES (1940-1982) Y Maniquí їSECUNDARIO-EXPORTADORї (1983-2006) EN PERSPECTIVA COMPARADA

2.3. “Explicación compartido”, auge petrolero y agotamiento de la industrializaciуn sustitutiva, 1970-1982

Delante el aumento del subempleo, el desempleo y la pobreza que habнa tenido área durante el “mejora estabilizador”, desde el primer momento de su gobierno Echeverrнa invocу abierta y explнcitamente una etapa de “crecimiento compartido”. El primero de diciembre de 1970, en su mensaje de toma de posesiуn, Echeverrнa expresу:

“Para el Ejecutor Federal, timonear serб distribuir equitativamente el fruto de redoblados esfuerzos, hacer que las regiones y los grupos mбs afortunados contribuyan al desenvolvimiento de los mбs atrasados”.

El acelerado crecimiento demogrбfico experimentado durante la dйcada de los sesenta, y que alcanzу su cъspide en la dйcada de los setenta, se tradujo en mбs deyección de educaciуn, de sanidad, de vivienda y, sobre todo, de empleo, que sуlo se podнan satisfacer mediante el aumento de los gastos pъblicos, incluido el pago social, a fin de ganar el tan ansiado “incremento compartido” echeverrista; o sea, la doble meta keynesiana del pleno empleo y la equidad distributiva. Para el economista Francisco Javier Alejo, que se habнa incorporado al salita echeverrista como subsecretario de hacienda a la renuncia de Hugo B. Margain como titular del ramo, lo precursor era particularmente claro:

“Sн, recordemos que en los setenta es cuando llega a su cъspide la explosiуn demogrбfica en Mйxico, cosa que no estaba tomada en cuenta en el maniquí precedente, parecнa como sino existiera el problema, por eso es que ya se estaba deteriorando el panorama social del paнs, el panorama distributivo, el panorama de jurisprudencia social (…) El ya presidente Echeverrнa era un hombre que traнa una energнa inmensa, que tenнa visiones muy claras de faltantes en el paнs: los faltantes en materia de infraestructura, los faltantes en materia de educaciуn, los faltantes en materia de vigor, de vivienda, en materia de ampliación agrнcola, etcйtera, etcйtera; y se dedicу a canalizar esa energнa a tratar de atacar todos esos problemas de forma simultбnea”.

La carencia de hospitales, de escuelas, de vivienda para los trabajadores y, sobre todo, la pronunciada desigualdad en la distribuciуn del ingreso, llevarнa al presidente Echeverrнa a proponer una etapa de “progreso compartido”, es aseverar, a la combinaciуn de un parada crecimiento econуmico (para inclinar el subempleo y el desempleo) con reparto equitativo del ingreso (a fin de desalentar la pobreza, consecuencia de un reparto sumamente desigual del ingreso que habнa tenido circunscripción durante el “incremento estabilizador”). Al respecto, para el economista norteamericano Clark W. Reynolds:

“Para entender el hincapiй hecho por el gobierno de Echeverrнa en el “progreso compartido” pespunte mencionar algunos de los problemas de la distribuciуn de la riqueza doméstico (…) El ingreso per cбpita pasу de 150 dуlares de 1950, o 375 dуlares de valencia corriente, a la emblema flagrante muy por encima de los 1 000 dуlares a precios corrientes. Pero esta triplicaciуn del ingreso per cбpita no se distribuyу de modo uniforme entre la poblaciуn, que desde 1950 aumentу a mбs del doble y ahora pasa de 60 millones de habitantes. Los datos… implican que si el ingreso per cбpita de Mйxico asciende ahora a cerca de 1 000 dуlares, los seis millones de habitantes mбs pobres reciben sуlo cerca de 400 dуlares anuales; los siguientes veinticuatro millones de habitantes reciben 550 dуlares; los siguientes veinticuatro millones, 925 dуlares, y los seis millones de ocupantes del estamento superior, 3 700 dуlares, un ingreso medio igual a siete veces el de la parte mбs escaso de la poblaciуn. La brecha es enorme en tйrminos del nivel de vida de los mexicanos mбs pobres…”.

Resultaba claro, en consecuencia, que el “progreso estabilizador” estaba completamente fatigado y que era necesario inaugurar un nuevo maniquí de progreso econуmico y social:

“Entonces la proposición de los economistas de Echeverrнa era que el sistema estaba cansado y que habнa que iniciar un nuevo sistema que consistнa mбs que en crear riqueza en distribuirla proporcionadamente”.

De esa guisa, y despuйs de que en 1971 el gobierno de Echeverrнa observara una polнtica de restricciуn del compra a fin de frenar la inflaciуn (que para 1970 fue de 4.5 por ciento con respecto al aсo previo medida por el нndice de precios del PIB) y disminuir el dйficit de la cuenta corriente de la peso de pagos (que para 1970 alcanzу los 945.9 millones de dуlares), “en 1972 se tomу la decisiуn de aumentar los gastos pъblicos para expandir la producciуn, disminuir el desempleo y mejorar la distribuciуn del ingreso…”.

No obstante, este aumento de los gastos pъblicos, al no ser correspondidos por aumentos en la recaudaciуn tributaria y en los precios y tarifas de los fortuna y servicios pъblicos, degradу fuertemente la situaciуn financiera del gobierno: el dйficit del sector pъblico brincу de 10 mil 679.3 millones de pesos en 1971 (2.3 por ciento como proporciуn del PIB) a 20 mil 39.1 millones de pesos en 1972 (3.9 por ciento como proporciуn del PIB), hasta casi alcanzar los 100 mil millones de pesos en 1976 (8.0 por ciento como proporciуn del PIB). ЎEn tan sуlo seis aсos, el dйficit del sector pъblico se multiplicу por 9.3 veces! (Ver Figura 2.4). Y lo mбs importante, es que el dйficit fiscal se financiу en parte con emisiуn monetaria (la masa monetaria creciу a una tasa promedio interanual del 18.2 por ciento durante 1971-1975) y en parte con endeudamiento interno (que aportу el 59 por ciento del financiamiento total) y foráneo (que proporcionу el 41 por ciento restante de los faltantes pъblicos durante 1970-1975), de modo tal que esta forma de financiamiento comenzу a desplegar su dialйctica desequilibrante: la reactivaciуn del crecimiento econуmico a partir de 1972 se acompaсу de una aceleraciуn particularmente importante de la inflaciуn y de un aumento significativo del dйficit en cuenta corriente de la peso de pagos, este ъltimo producto en parte de la sobrevaluaciуn del peso a que condujo una inflaciуn domйstica claramente veterano a la del principal socio comercial del paнs: los Estados Unidos de Amйrica. En tanto que el suscripción de intereses de la deuda pъblica que se estaba contratando agravarнa aъn mбs el dйficit fiscal del gobierno. La administraciуn echeverrista estaba comprometiendo todavнa mбs la situaciуn financiera del paнs.

En el fondo, el avería del sector extranjero (dйficit en cuenta corriente en aumento) obedecнa a la incapacidad de las exportaciones para crecer al mismo ritmo del ingreso doméstico y de las importaciones de ingresos intermedios y de hacienda que requerнa la tercera y ъltima escalón del proceso de industrializaciуn por la que atravesaba la economнa mexicana en esos momentos. Conforme se recuperу el crecimiento econуmico a partir de 1972, las importaciones aumentaron mбs deprisa que las exportaciones conduciendo al aumento del dйficit en cuenta corriente y, por consiguiente, al correspondiente aumento de la deuda externa para financiarlo:

“Durante el periodo 1971-1976 siguiу empeorando el dйficit en cuenta corriente (…) El nivel de 726 millones de dуlares en 1971 aumentу a 3 769 millones de dуlares en 1975, y la tendencia continuу en 1976. Durante el periodo 1971-1975 el dйficit aumentу a una tasa compuesta anual superior al 40%, adecuado sobre todo a la continuaciуn del recaída de la báscula comercial. Las exportaciones de posesiones aumentaron 19% anual, adecuado en parte al impresionante crecimiento repentino de las exportaciones de manufacturas de las nuevas plantas maquiladoras y a la creciente competitividad de las industrias del interior del paнs, pero las importaciones aumentaron 23% anual, lo que destruyу las ganancias de las exportaciones e hizo aumentar el dйficit comercial al 27% anual.”

En consecuencia, la deuda pъblica externa, contratada para financiar tanto el dйficit en cuenta corriente de la romana de pagos como el dйficit fiscal del gobierno, se incrementу de guisa extraordinario durante 1971-1976: de un nivel de 4 mil 545.8 millones de dуlares en 1971 (11.6 por ciento como proporciуn del PIB), se ubicу en 19 mil 600.2 en 1976 (22.4 por ciento como proporciуn del PIB). ЎEn seis aсos, la deuda pъblica externa se multiplicу por 4.3 veces! Ver Figura 2.5).

Sin requisa, y pese al enorme aumento de los gastos pъblicos, del dйficit fiscal del gobierno y del endeudamiento interno y forastero, el crecimiento econуmico resultу sobrado moderado: 5.0 por ciento en promedio anual medido por el PIB a precios de 1960 (Ver Cuadro 2.16), a todas luces insuficiente para solucionar el problema del subempleo y desempleo heredado del “expansión estabilizador”. Mбs que acercarse la economнa al pleno empleo se alejу. їQuй factores, sin incautación, explican este crecimiento econуmico tan moderado a pesar de la enorme expansiуn de los gastos pъblicos? Bбsicamente se distinguen los siguientes:

Primero: el periodo 1971-1976 se caracterizу por una resistente yuxtaposiciуn entre dos orientaciones diferentes de la polнtica econуmica: la del gobierno, que intentaba romper con el pasado del avance estabilizador y dinamizar la economнa gracias a una polнtica keynesiana expansiva que alentara la producciуn y el empleo, y la del Cárcel de Mйxico, de inspiraciуn friedmaniana y que intentaba oponerse a la polнtica oficial gracias a medidas de restricciуn monetaria y del crйdito. En consecuencia, la polнtica monetaria y del crйdito restrictiva del Asiento de Mйxico, contraria a la polнtica de finanzas pъblicas expansivas del gobierno, llevу a la economнa mexicana a una situaciуn de freno y comienzo con graves consecuencias a nivel econуmico y social.

Segundo: el discurso “izquierdizante” de Echeverrнa y algunas de sus accione (v. gr. la creciente participaciуn que fue adquiriendo el Estado en la economнa durante su gestiуn y las expropiaciones de tierras que realizу para entregarlas a campesinos que las solicitaban) despertaron la desconfianza de la iniciativa privada que en consecuencia se abstuvo de modificar, restбndole de esa modo dinamismo al crecimiento econуmico.

Tercero: en la medida en que el gobierno aumentу el desembolso pъblico disminuyу la inversiуn del sector privado (el renombrado sorpresa crowding-out o expulsiуn del tradicional ejemplar de texto de macroeconomнa), sobre todo de la pequeсa y mediana empresa. Al colocar parte de los títulos gubernamentales en la banca comercial para financiar su dйficit presupuestal, el gobierno mermу bienes para financiar proyectos de inversiуn de las empresas privadas, sobre todo de las pequeсas y medianas empresas ya que las grandes pudieron acogerse a los prйstamos de la banca internacional. Esa situaciуn, anejo a la partida de una polнtica monetaria y del crйdito de “acompaсamiento” por parte del Cárcel de Mйxico, no permitiу a la economнa fluir con celeridad. Cabrнa esperar que a la polнtica fiscal expansiva del gobierno le correspondiera una polнtica monetaria y del crйdito tambiйn expansiva por parte del Porción de Mйxico, cosa que desafortunadamente no ocurriу.

Cuarto: cerca de destacar, por ъltimo, que muchos de los proyectos productivos que se echaron a rozar durante la gestiуn echeverrista no rindieron los frutos esperados correcto a la equivocación de planeaciуn adecuada, a los ineficientes manejos financieros, a los inevitables casos de corrupciуn y al afбn por verlos terminados ayer de que finalizara el sexenio. De guisa tal que se dio ahн un desperdicio importante de medios que eran vitales para sostener el ritmo de crecimiento de la economнa del paнs. Al respecto, Enrique Krauze seсala:

“Sн habнa peculio habнa que gastarlo y si no habнa que imprimirlo o pedirlo prestado, pagar era sinуnimo de cambiar y casi todos sus proyectos eran hechos a una gran escalera. En el caso de Bahнa de Banderas, en la costa de Nayarit, fue diploma la descuido de planeaciуn: se adquirieron terrenos ejidales en la playa para desarrollar un confuso turнstico y se compraron embarcaciones para convertir a los campesinos de la zona en pescadores. El esquema fracasу por el ineficiente manejo financiero y los inevitables casos de corrupciуn. Otro esquema faraуnico que siquiera cumpliу con las expectativas que se planteу, fue el del arduo siderъrgico Lбzaro Cбrdenas-Las Truchas. Errores de diseсo en la planta, problemas financieros y el afбn de ver terminada la primera etapa de la obra antiguamente de que concluyera el sexenio, impidieron que la planta pudiera alcanzar los niveles de producciуn esperados”.

De esa modo, poco despuйs de mediados de 1976 estallу en el paнs una crisis de romana de pagos de enormes proporciones. La paridad peso-dуlar, que se habнa mantenido en 12 pesos con cincuenta centavos durante 22 aсos (recordemos que la ъltima devaluaciуn habнa tenido sitio en Semana Santa de 1954 bajo la gestiуn de Adolfo Ruiz Cortines), finalmente no se pudo sostener y el peso se devaluу a fin de corregir el dйficit en cuenta corriente de la romana de pagos, consecuencia йste del aumento desmesurado de los gastos pъblicos que se financiaron con emisiуn monetaria y con endeudamiento interno y foráneo que generaron una dialйctica desequilibrante al interior de la economнa mexicana. Interpretaciуn esta ъltima que serнa la explicaciуn ortodoxa del Fondo Monetario Internacional (FMI) a la primera gran crisis de báscula de pagos de Mйxico, pues otras crisis sobrevendrнan despuйs.

En medio de una situaciуn caracterizada por una desaceleraciуn del crecimiento (en 1976 la economнa creciу al 1.7 por ciento, cuando el aсo precedente lo habнa hecho a un ritmo mucho anciano: 4.1 por ciento medido por el PIB a precios de 1960), por una acentuaciуn de la inflaciуn (que despuйs de desacelerarse en 1975 recobrу su tendencia alcista en 1976 alcanzando una tasa del 15.8 por ciento), por un abultado dйficit en cuenta corriente (que disminuyу en poco mбs de 600 millones de dуlares con respecto a 1975 respondiendo a la desaceleraciуn del crecimiento econуmico) y por un significativo aumento de la deuda pъblica externa (que aumentу en poco mбs de 5 mil millones de dуlares con respecto a 1975, ubicбndose en los 19 mil 600.2 millones de dуlares) (Ver Cuadro 2.16), que una devaluaciуn fue decidida en agosto de 1976 con la intenciуn de “cerrar” el saldo placa de la cuenta corriente vнa mayores exportaciones y menores importaciones.

La imprudente gestiуn macroeconуmica, el clima de confrontaciуn entre el gobierno y los empresarios (que se tradujo en desatiendo de inversiones productivas tan necesarias para el crecimiento econуmico y en fuga de capitales) y la recesiуn de la economнa mundial que siguiу al choque petrolero de 1973 precipitaron la crisis de romana de pagos de mediados de 1976.

En consecuencia, el crecimiento econуmico moderado, la elevada inflaciуn y la crisis de peso de pagos de 1976 se tradujeron en mбs desempleo y en una disminuciуn importante del poder adquisitivo de sueldos y de salarios, en tanto que la distribuciуn usual del ingreso permaneciу casi inalterada (la esfera devaluación del consumo, dйciles I al IV, aumentу escasamente escasamente su participaciуn en el ingreso doméstico: 10.69 por ciento en 1968 a 10.94 por ciento en 1977; la esfera inscripción del consumo, subdйcil Xb, siguiу perdiendo participaciуn: del 27.15 por ciento en 1968 pasу al 25.45 por ciento en 1977; en cambio, la esfera intermedia del consumo, dйciles V al subdйcil Xa, mejorу considerablemente su participaciуn: en 1958 se llevaba el 52.15 por ciento del ingreso franquista y en 1977 concentraba el 63.60 por ciento). En suma, ni crecimiento econуmico que garantizara el pleno empleo ni reparto equitativo del escaso ingreso franquista generado entre 1971 y 1976. Las clases populares, alternativamente identificadas con la esfera pérdida del consumo, fueron las mбs perjudicadas por esta extraсa combinaciуn de escaso crecimiento econуmico y elevada inflaciуn, cuando paradуjicamente las polнticas econуmicas echeverristas pretendнan mejorar el bienestar de las clases mбs desprotegidas. En opiniуn del banquero Carlos Abedrop:

“Fue muy lamentable. Fue un hombre, el presidente Echeverrнa, que tenнa las mejores intenciones respecto al sector popular y creo que fue йl el mбs afectado, porque la inflaciуn que sobrevino, la caнda del empleo, obviamente a quien mбs afectу era a las clases populares”.

Inmediatamente despuйs de la devaluaciуn, el gobierno mexicano firmу un acuerdo de estabilizaciуn con el FMI que estarнa válido por un periodo de tres aсos: 1977-1979, la primera porción de la gestiуn de Josй Lуpez Portillo que sucederнa en la Presidencia de la Repъblica a Luis Echeverrнa. La terapйutica recomendada por el FMI para exceder la crisis consistнa en lo próximo: acompaсar la devaluaciуn (polнtica de “desviaciуn del consumición”) con reducciones de la demanda agregada vнa disminuciуn de los gastos pъblicos, restricciуn monetaria y crediticia (falta extraсo para el Mesa de Mйxico) y contenciуn salarial. El presidente Josй Lуpez Portillo comprendнa lo delicado de la situaciуn, una situaciуn caracterizada por una deuda pъblica externa que casi alcanzaba los 20 mil millones de dуlares, elevado dйficit fiscal, entrada inflaciуn y elevado desempleo, por lo que se propuso, en un primer momento, seguir a pie juntillas los lineamientos del FMI: reducciones drбsticas de la demanda agregada vнa disminuciуn de los gastos pъblicos y contenciуn salarial, asн como restricciуn monetaria y del crйdito. Y no sуlo eso, sino que en su mensaje de toma de toma de posesiуn propuso un software de expansión cauteloso y prudente que comprendнa tres etapas: dos aсos de recuperaciуn, dos de consolidaciуn y dos de crecimiento acelerado.

De esa guisa, durante casi dos aсos se aplicaron severas medidas de estabilizaciуn a fin de pasar la crisis e iniciar la recuperaciуn:

“Durante casi dos aсos se siguiу una polнtica de moderación absoluta que para el pueblo se tradujo en un tope salarial del 10 por ciento y en el encarecimiento de los productos de consumo bбsico”.

Sin requisa, tan pronto Mйxico se descubriу dueсo de importantes medios petroleros se tirу por la baranda la propuesta de ampliación en tres etapas y se incumpliу con el acuerdo de estabilizaciуn firmado con el FMI. Cerca de fines de 1976 las reservas probadas de petrуleo ascendнan, segъn Jorge Dнaz Serrano, quien eventualmente fungirнa como director caudillo de Petrуleos Mexicanos (PEMEX) durante la viejo parte de la administraciуn lopezportillista (1976-1982), a 11 mil 200 millones de barriles, que para 1977 se incrementaron a 16 mil 800, a 29 mil millones en 1978 y a poco mбs de 40 mil millones de barriles en 1979 (Ver Figura 2.6). Una riqueza incalculable e inmensa que servirнa a Mйxico de aval para obtener prйstamos en los mercados internacionales de caudal con los cuales acelerar el crecimiento econуmico, y que llevarнa al presidente Josй Lуpez Portillo a decidir que los mexicanos tendrнamos que “acostumbrarnos a mandar la coplosidad”:

“La recesiуn que siguiу a la crisis de 1976 fue de corta duraciуn. El descubrimiento de cuantiosas reservas petroleras eliminу la restricciуn externa y propiciу un cambio drбstico de la polнtica econуmica. En emplazamiento de ajustarse a la escasez, el gobierno debнa ahora “tener la llave de la despensa la prodigalidad”, una frase usada a menudo por Josй Lуpez Portillo, presidente de la repъblica entre el 1є. de diciembre de 1976 y el 30 de noviembre de 1982. La postura oficial, ampliamente compartida, era que Mйxico podнa crecer a tasas sin precedente a partir de 1978 (…) Poco tiempo despuйs de encargarse la presidencia, Lуpez Portillo confirmу el descubrimiento de grandes reservas petrolнferas y manifestу su decisiуn de usar las reservas para promover el crecimiento…”.

En consecuencia, con los bienes provenientes del petrуleo vнa prйstamos y exportaciones el gobierno decidiу relajar su polнtica de consumición con la intenciуn de imprimirle dinamismo y celeridad a la economнa. Durante 1977-1979, periodo en que estarнa vivo el acuerdo de estabilizaciуn firmado con el FMI, la economнa creciу a una tasa promedio interanual del 6.1 por ciento como resultado de un crecimiento particularmente flemático en 1977 (3.3 por ciento) y de un crecimiento significativo en 1978 (7 por ciento) y en 1979 (8 por ciento) (Ver Cuadro 2.17)

Sin incautación, y yuxtapuesto a la aceleraciуn del crecimiento econуmico, la situaciуn fiscal y externa del paнs tendieron a complicarse. De un dйficit fiscal del 6.7 por ciento en 1977 y en 1978, se pasa a uno del 7.6 por ciento como proporciуn del PIB en 1979 como resultado del segundo “choque” petrolero mundial, consistente en una elevaciуn de los precios internacionales del petrуleo, que condujeron al gobierno a relajar todavнa mбs la polнtica de pago pъblico (Ver Cuadro 2.17). El dйficit en cuenta corriente, por su parte, tendiу a incrementarse de forma persistente despuйs de que en 1977 disminuyera en poco mбs de mil 400 millones de dуlares con respecto al aсo mencionado, para ubicarse en mil 596.4 millones de dуlares, para brincar luego a 2 mil 693 millones de dуlares en 1978 y a 4 mil 870.5 en 1979. En consecuencia, la deuda pъblica externa, contratada para financiar tanto el dйficit fiscal como el dйficit en cuenta corriente de la peso de pagos, se fue cerca de en lo alto: de 19 mil 600.2 millones de dуlares en 1976, se incrementу a 22 mil 914 en 1977, a 26 mil 264 en 1978 y, finalmente, a casi 30 mil millones de dуlares en 1979 (Ver Cuadro 2.17). ЎEn cuestiуn de tres aсos, la deuda pъblica externa se incrementу en poco mбs de 10 mil millones de dуlares, a razуn de casi 3 mil 400 millones de dуlares en promedio por aсo!

Pero no sуlo el sector pъblico se endeudaba con el foráneo, sino que tambiйn el sector privado hacнa lo mismo con tal de expandir su capacidad de producciуn:

“Una suerte de faraonismo petrolero cundiу tambiйn en el sector privado. En Monterrey el poderoso camarilla Alfa empezу a comprar empresas al por longevo, pagando espléndidamente por ellas. Lo mismo adquirнa fбbricas de cuchillos o de plбsticos que empacadoras. Como en el caso del sector pъblico, el patrimonio provenнa de bancos extranjeros. En conjunto, los sectores pъblico y privado contrataron deuda externa por un total de 51 mil 788.5 millones de dуlares entre 1977 y 1982”.

Asн, la deuda externa total, que en 1976 era de 27 mil 500 millones de dуlares (20 mil 800 del sector pъblico y 6 mil 700 del sector privado), alcanzу los 92 mil 400 millones de dуlares en 1982 (59 mil 700 del sector pъblico y 32 mil 700 del sector privado) (Ver Figura 2.7). ЎEn cuestiуn de seis aсos, la deuda externa total del paнs se incrementу en casi 65 mil millones de dуlares (64 mil 900 para ser exactos), pensando en que el petrуleo proporcionarнa las divisas suficientes para devolver los prйstamos (y sus respectivos intereses) que se estaban contratando!

Las cuantiosas inversiones del sector pъblico y del sector privado financiadas con endeudamiento foráneo, le imprimieron un vigoroso dinamismo a la economнa mexicana en tйrminos de producciуn y de empleo. Las cuantiosas reservas petroleras descubiertas y la tendencia al acrecentamiento en los precios internacionales del petrуleo, generaron expectativas optimistas en los sectores pъblico y privado que los condujo a expandir sus proyectos de inversiуn que decidieron financiar con endeudamiento forastero en momentos en los cuales las tasas de interйs internacionales eran relativamente bajas. De esa modo, al aumentar las inversiones productivas aumentaron en consecuencia la producciуn y el empleo de modo sobresaliente:

“La perspectiva de mayores ingresos asociados a las exportaciones petroleras llevaron a los sectores pъblico y privado a expandir sus proyectos de inversiуn a partir de 1978. En 1979, en presencia de el aumento del precio internacional de petrуleo y nuevos descubrimientos de yacimientos petrolнferos la inversiуn total se acelerу aъn mбs. Durante los cuatro aсos que durу el auge petrolero, la táctica de crecimiento basada en la expansiуn del desembolso pъblico produjo resultados impresionantes en tйrminos de producto, inversiуn y empleo. Entre 1978 a 1981, el PIB creciу a un promedio anual de 8.4%. mientras que la inversiуn total aumentу a 16.2% anual y el empleo urbano se expandiу a 5.7% anual”.

En 1979, delante el incremento en el precio internacional del petrуleo, el gobierno decidiу aumentar todavнa mбs los gastos pъblicos. Tendencia que continuу en 1980 y a principios de 1981 cuando los precios internacionales del petrolero siguieron subiendo. No obstante, el dйficit fiscal y el dйficit en cuenta corriente de la peso de pagos alcanzaron niveles alarmantes: el dйficit fiscal pasу del 7.6 por ciento como proporciуn del PIB en 1979 al 14.1 por ciento en 1981, en tanto que el dйficit en cuenta corriente de la peso de pagos aumentу en poco mбs de 7 mil 600 millones de dуlares al tener pasado de 4 mil 870.5 millones de dуlares en 1979 a 12 mil 544.3 millones de dуlares en 1981 (Ver Cuadro 2.17)

La economнa respondiу en consecuencia al musculoso aumento de los gastos pъblicos. El crecimiento econуmico del 8.0 por ciento en 1979, se incrementу al 8.3 por ciento en 1980 y al 8.1 por ciento en 1981 (Ver Cuadro 2.17). El gobierno mexicano pensу que los precios internacionales del petrуleo subirнan indefinidamente, por lo que decidiу aumentar fuertemente los gastos pъblicos a fin de imprimirle celeridad y dinamismo a la economнa confiando en que el petrуleo proporcionarнa las divisas suficientes para saldar los adeudos que se estaban contratando con el extranjero. Nunca pensу que pronto, muy pronto, los precios internacionales del petrуleo empezarнan a descabalgar y que las tasas de interйs internacionales comenzarнan a subir en momentos en los cuales la economнa mexicana dependнa conveniente del petrуleo para su crecimiento (en 1981, por ejemplo, las exportaciones petroleras representaban el 72.5 por ciento de las exportaciones totales) y en los que el paнs tenнa contratada con el foráneo una importante proporciуn de deuda a tasa variable (70 por ciento del total en 1981).

En tal situaciуn, tanto el musculoso aumento en las tasas de interйs internacionales de fines de 1980 como el descenso en los precios internacionales del petrуleo iniciado a mediados de 1981 comenzaron a topar muy fuertemente a la economнa mexicana. El incremento en las tasas de interйs internacionales del 6 al 20 por ciento, elevaron automбticamente la deuda externa del paнs en poco mбs de 34 mil millones de dуlares; en tanto que el descenso en los precios internacionales del petrуleo significaron para el paнs dejar de percibir cerca de 16 mil millones de dуlares al aсo. En momentos en los cuales el paнs necesitaba de mбs fortuna para cumplir con un servicio de la deuda externa incrementado y con el plazo del principal, los precios internacionales del petrуleo de desplomaban colocando al paнs en una situaciуn muy delicada.

Uno y otro acontecimientos requerнan, por supuesto, de ajustes drбsticos y convincentes de la polнtica econуmica, ajustes que al no darse propiciaron una fuga masiva de capitales que precipitaron las devaluaciones del peso de febrero y agosto de 1982. Y que eventualmente llevarнan al paнs a la postraciуn econуmica y a la insolvencia financiera. En palabras de Jesъs Silva Herzog, secretario de hacienda en torno a los ъltimos aсos de la gestiуn de Josй Lуpez Portillo:

“Hay que rememorar que 1982 cierra con cero crecimiento, un dйficit del gobierno de 17 por ciento del PIB; que para aquellos que no estйn enterados de estas cosas, es difнcil encontrar otro caso, en otro paнs, en otro tiempo, con un dйficit de ese tamaсo, incluyendo paнses que han estado en estado de refriega. Fue un despilfarro formidable. Y el 20 de agosto de 1982 en Nueva York, el Secretario de Hacienda de Mйxico, que era yo, le declara a la comunidad financiera internacional que ya no tenemos metálico. Entonces en una reuniуn, que ustedes se podrбn imaginar lo tensa, lo difнcil que fue, decirle a la comunidad financiera internacional: se me acabaron las fichas, no tengo plata; debo no niego, plazo no tengo, como el conocido dicho mexicano, pero no sуlo eso si no que necesitу que me presten mбs metálico para poderles retribuir a ustedes los intereses de sus crйditos”.

Si en alguna ocasiуn el presidente Josй Lуpez Portillo habнa expresado que йl era la ъltima oportunidad de la Revoluciуn, con sus polнticas macroeconуmicas tan imprudentes e irresponsables cancelу en existencia las posibilidades de avance de muchos mexicanos.

Allí de sacar de la pobreza al paнs, el petrуleo lo hundiу todavнa mбs. Con una deuda externa tan elevada, acabу hipotecando el futuro mediato e inmediato del paнs. Acullá de eliminar las restricciones fiscal y externa al crecimiento econуmico, el petrуleo las agudizу todavнa mбs. O como proporcionadamente lo expresa Hйctor Guillйn Romo:

“… A pesar de los importantes descubrimientos petroleros que constituyeron un autйntico manб caнdo del Paraíso, o mбs correctamente conveniente a dichos descubrimientos, los lнmites financieros al crecimiento se alcanzaron muy rбpidamente y comenzaron a aislar el proceso de reproducciуn del renta”.

De esa guisa, 1982 cerrу con una caнda de la producciуn del 0.5 por ciento, con una inflaciуn del 58.8 por ciento, con un dйficit fiscal como proporciуn del PIB del 17 por ciento (en este caso explicado por el aumento en las tasas de interйs internacionales que incidiу en un cachas incremento del servicio de la deuda pъblica externa), con un dйficit en cuenta corriente de báscula de pagos de 4 mil 478.5 millones de dуlares (en este caso explicado por las devaluaciones de febrero y agosto, asн como por la restricciуn del consumición pъblico) y con una deuda externa total de aproximadamente 93 mil millones de dуlares (Ver Cuadro 2.17).

el rayo que no cesa metrica

A pesar del enorme aumento de los gastos pъblicos, durante esta ъltima etapa de la industrializaciуn por sustituciуn de importaciones (1970-1982) la economнa creciу a una tasa promedio interanual del 5.3 por ciento (muy por debajo del 6.7 por ciento del periodo precursor, 1956-1970), en tanto que la inflaciуn lo hizo a una tasa promedio interanual del 21.2 por ciento (muy por encima del 4.2 por ciento en promedio anual del “mejora estabilizador”). El PIB per cбpita, mientras tanto, pasу de 9 mil 212 pesos en 1970 a 13 mil 49 en 1980, significando una tasa de crecimiento compuesta anual del 3.5 por ciento, al punto que tenuemente por encima del 3.4 por ciento del periodo inmediato precedente (1956-1970).

Junto a destacar que durante este periodo se asiste a un profundo proceso de crisis y estancamiento productivo del sector agropecuario, mismo que se inicia a partir de la segunda parte de la dйcada de los sesenta. El sector agropecuario en su conjunto creciу a una tasa promedio interanual del 2.6 por ciento, en tanto que el subsector agrнcola lo hizo a una tasa mucho pequeño: 2.3 por ciento en promedio anual (Ver Cuadro 2.18), muy por debajo del crecimiento de la poblaciуn que pasу de 48 millones 225 mil 238 habitantes en 1970 a poco mбs de 66 millones en 1980, significando una tasa de crecimiento compuesta anual del 3.3 por ciento. Lo preparatorio significarнa para el paнs la pйrdida completa de la autosuficiencia alimentaria lograda con tanto esfuerzo en etapas precedentes, sobre todo en la etapa de 1941-1956 cuando la producciуn agropecuaria en su conjunto y la agrнcola en particular crecieron muy por encima de la poblaciуn. Para Romero Polanco:

“Una de las principales manifestaciones del damnificación del sector lo constituye la pйrdida de la autosuficiencia alimentaria y la constante dependencia de granos provenientes del mercado mundial, fenуmeno que por sus implicaciones se ha transformado no sуlo en un problema econуmico sino tambiйn social y polнtico”.

Las demбs ramas del sector agropecuario, ganaderнa, silvicultura y pesca, siguieron mostrando cierto dinamismo econуmico pero sin pasar las tasas de crecimiento de los periodos precedentes, sobre todo las de 1941-1956 cuando el labrantío mexicano tuvo su mejor momento al escalón en que proporcionу las divisas necesarias para financiar las importaciones de haberes intermedios y de caudal que requerнa la incipiente industrializaciуn del paнs. Asн pues, entre 1970 y 1982 la ganaderнa creciу a una tasa promedio interanual del 3.1 por ciento (por debajo del 3.3 por ciento de 1941-1956 y todavнa mбs del 4.4 por ciento de 1956-1970), en tanto que la silvicultura creciу al 3.2 por ciento en promedio anual (muy por encima del 1.5 por ciento de 1956-1970 pero muy por debajo del 3.9 por ciento de 1941-1956) y, finalmente, la pesca, la rama mбs dinбmica del sector, creciу a una tasa promedio interanual del 7.1 por ciento (superior al 5.0 por ciento de 1956-1970 pero muy por debajo del 10.9 por ciento de 1941-1956) (Ver Cuadro 2.18).

Luego, la tendencia al estancamiento productivo del sector agropecuario observado durante este periodo no es en ilimitado un fenуmeno generalizado que englobe a todo el sector, sino que mбs aceptablemente es mбs propio del subsector agrнcola que por su significativa importancia relativa arrastrу cerca de la descenso al sector en su conjunto. Y es que durante este periodo se asiste a una importante reducciуn de la superficie de temporal dedicada casi exclusivamente al cultivo de granos bбsicos (maнz, trigo, frнjol y arroz), cultivos que fueron perdiendo paulatinamente participaciуn internamente de la superficie doméstico cultivada: del 67.3 por ciento en 1971, disminuyу al 63.5 por ciento en 1975 y, finalmente, al 49.3 por ciento en 1979, recuperбndose a partir de entonces pero sin alcanzar la participaciуn de 1971. Similar situaciуn experimentaron algunos cultivos de exportaciуn como el algodуn y el henequйn, que tuvieron una importancia significativa en el periodo de auge de la agricultura mexicana. Luego, al disminuir la superficie cultivada de granos bбsicos y de fibras duras como el algodуn y el henequйn, su producciуn se morapio debajo.

En consecuencia, el campo capitalista mexicana dejaba de producir granos bбsicos y fibras duras para afanarse a la producciуn de cultivos mбs comerciales y rentables como las oleaginosas (ajonjolн, cбrtamo, soya, copra, semilla de algodуn, cacahuate, etc.), las hortalizas, los frutales y algunos cultivos forrajeros, en razуn al cambio experimentado en la estructura del consumo doméstico nutricio explicado, a su vez, por el creciente progreso urbano-industrial del paнs.

Por ъltimo, las mъltiples medidas de polнtica agropecuaria del echeverrismo y del lopezportillismo (v. gr. la creaciуn, durante el echeverrismo, del Software Doméstico de Inversiуn y Explicación Campesino; la fusiуn de los bancos agropecuarios oficiales en uno solo: el Porción Franquista de Crйdito Rural; la promulgaciуn de la Ley Federal para el Fomento de la Pesca; la creaciуn de la Comisiуn Doméstico del Jaleo; la puesta en marcha del Plan Doméstico Ranchero; la elevaciуn de los precios de garantнa; la creaciуn, durante el lopezportillismo, del Sistema Nutriente Mexicano que pretendнa conquistar la autosuficiencia en la producciуn de maнz y frнjol, y la promulgaciуn de la Ley de Fomento Agropecuario) no impidieron que la crisis del labrantío mexicano iniciada en 1965 se generalizara y profundizara a partir de 1980, extendiйndose hasta nuestros dнas.

Durante esta tercera etapa de la industrializaciуn por sustituciуn de importaciones (1970-1982), se trataron de producir internamente ingresos de renta, sobre todo aquellos ligados a las industrias petrolera y elйctrica que fueron precisamente las de anciano dinamismo econуmico durante el periodo. La industria petrolera creciу a una tasa promedio interanual del 12.6 por ciento (superior al 8.4 por ciento de 1956-1970 y todavнa mбs al 6.6 por ciento de 1941-1956), en tanto que la industria del gas, el agua y la electricidad lo hizo a una tasa promedio interanual del 9.8 por ciento (superior al 7.4 por ciento de 1941-1956 pero muy por debajo del 12.1 por ciento de 1956-1970). El conjunto del sector industrial, por su parte, creciу a una tasa promedio interanual del 6.8 por ciento durante 1970-1982 (superior al 6.0 por ciento de 1941-1956 pero muy por debajo del 8.5 por ciento de 1956-1970 cuando la industria mexicana tuvo su mejor momento). Al banda de cierto repunte econуmico de industrias extractivas y minerнa (tasa de crecimiento promedio interanual del 4.0 por ciento, superior al 2.4 por ciento de 1956-1970 y al 1.8 por ciento de 1941-1956), las industrias de la construcciуn y de la transformaciуn experimentaron una pйrdida importante de dinamismo econуmico en relaciуn al desenvolvimiento mostrado en las dos etapas anteriores. La industria de la construcciуn creciу a una tasa promedio interanual del 6.9 por ciento (muy por debajo del 8.4 por ciento de 1956-1970 y del 9.6 por ciento de 1941-1956), en tanto que la industria de la transformaciуn creciу a una tasa mucho pequeño: 5.7 por ciento en promedio anual (por debajo del 7.2 por ciento de 1941-1956 y todavнa mбs del 8.8 por ciento de 1956-1970) (Ver Cuadro 2.19).

їEl crecimiento econуmico y la inflaciуn durante este amplio periodo (1940-1982) de industrializaciуn por sustituciуn de importaciones? 6.0 y 11.3 por ciento en promedio anual, respectivamente; resultado de polнticas keynesianas expansivas durante 1940-1955, de polнticas conservadoras durante 1956-1970, de una válido yuxtaposiciуn entre dos orientaciones diferentes de polнtica econуmica (el keynesianismo del gobierno y el monetarismo del Costado de Mйxico) durante 1971-1976, del auge petrolero de 1977-1982, y en buena medida del maniquí ISI inspirado en el estructuralismo iberoamericano como polнtica econуmica de derrochador plazo. Lo susodicho sin mencionar que durante la instrumentaciуn del maniquí ISI tuvo ocasión el distinguido “asombro mexicano” o “explicación estabilizador”, caracterizado por altas tasas de crecimiento econуmico y herido inflaciуn, asн como por un importante crecimiento del PIB industrial (tasa de crecimiento promedio interanual del 8.5 por ciento). En tanto que el PIB por nativo pasу de 3 mil 559 pesos en 1940 a 13 mil 49 en 1980, significando una tasa de crecimiento compuesta anual del 3.3 por ciento. Sin punto a dudas, los logros mбs importantes de la industrializaciуn por sustituciуn de importaciones que se sustentу fundamentalmente en el mercado interno para impulsar el crecimiento econуmico.

Al respecto, resulta importante observar que las importaciones de mercancнas perdieron importancia relativa en la propuesta total conveniente a la lуgica del maniquí de industrializaciуn: en 1950 representaban el 9.6 por ciento de la proposición entero, y para 1967 solamente el 7.8 por ciento (Ver Cuadro 2.20).

Asimismo, la estructura de la demanda total nos deja conjeturar que bajo el maniquí ISI fue la demanda interna, mбs que la externa, la que contribuyу en longevo medida a la expansiуn de la demanda actual y, por consiguiente, del producto interno bruto a precios constantes. El hábitat mбs dinбmico de la demanda mundial fue la inversiуn bruta fija que pasу del 13.9 por ciento del total en 1950, al 14.6 por ciento en 1958 y a mбs del 18.0 por ciento en 1967; y que pasу de una tasa de crecimiento promedio interanual del 6.4 por ciento en 1951-1958, a una del 9.1 por ciento en 1959-1967 (Ver Cuadro 2.20). Lo cual confirma, como perfectamente lo asienta Nora Lustig, que durante el periodo posterior a la Segunda Desavenencia Mundial Mйxico siguiу un maniquí de crecimiento “con destino a adentro”.

Contiguo con Marнa Luisa Gonzбlez Marнn, podemos establecer que las principales deficiencias o insuficiencias del maniquí de industrializaciуn por sustituciуn de importaciones fueron las siguientes:

1. Incapacidad para mejorar la distribuciуn del ingreso.

2. Incapacidad para desarrollar una industria productora de beneficios de haber.

3. Incapacidad para eliminar la restricciуn externa al crecimiento econуmico.

4. Propiciу una industria con poca capacidad para competir en el mercado mundial.

5. Propiciу una creciente dependencia tecnolуgica.

6. Llevу a una desidia de integraciуn de las cadenas productivas.

7. Propiciу escasamente un escaso aumento en la productividad.

8. Fomentу la producciуn de productos de mala calidad y precios elevados.

9. Generу un creciente endeudamiento foráneo que alcanzу su clнmax en el verano de 1982.

10. Fomentу el surgimiento de monopolios internos.

11. Generу grandes utilidades para los empresarios manufactureros.

їSerнa capaz, no obstante, el maniquí de economнa abierta y Estado mнnimo inaugurado en 1983 de subsanar las deficiencias del maniquí de industrializaciуn por sustituciуn de importaciones y, lo que es mбs importante, de pasar sus logros? Es el tema del prуximo capнtulo.

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