Cómo elaborar un cómputo personal

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Cómo elaborar un cómputo personal

Un cálculo personal es un documento en donde se detallan los activos, los pasivos y el patrimonio que posee una persona en un determinado momento.

Contar con un recuento personal le permite a una persona conocer y analizar su situación financiera (especialmente en lo respecta a su nivel de endeudamiento y al valencia de su patrimonio), y, en cojín a dicho investigación, poder tomar decisiones o planificar sus finanzas.

Asimismo, un vaivén personal le permite a una persona comparar su situación financiera flagrante con situaciones financieras dadas en otros momentos, y así, por ejemplo, enterarse si está cumpliendo con sus objetivos financieros.

Pero encima, el vaivén personal suele ser un documento requerido por los bancos o entidades financieras al momento de solicitar algún préstamo o crédito personal.

Para entender mejor el concepto y la utilidad de un cálculo personal, veamos a continuación cómo elaborar y sacar provecho de uno en 7 pasos:

1. Detallar activos

En primer lado debemos hacer una repertorio de todos nuestros activos, así como el valía estimado de cada uno.

En algunos casos puede ser complicado determinar el valía verdadero de algunos activos, por lo que en estos casos debemos estimar un valencia contiguo, procurando ser lo más acertados posibles.

Para un mejor examen, los activos pueden ser clasificados en activos corrientes (aquellos que pueden ser fácilmente convertidos en monises en efectivo), y activos no corrientes (aquellos que no son tan fáciles de ser convertidos en moneda en efectivo):

Entre los activos corrientes, se pueden mencionar:

  • boleto en efectivo. el metálico que tenemos ahorrado en casa.
  • cuentas bancarias. el capital que tenemos depositado en alguna cuenta en el tira.
  • cuentas por cobrar. el monises que nos deben por algún préstamo que hayamos realizado.

Entre los activos no corrientes, se pueden mencionar:

  • objetos de valencia. joyas, cuadros.
  • ajuar y equipos. muebles, electrodomésticos, equipos de audio, video y sonido.
  • vehículos. automóviles, motocicletas.
  • inversiones. negocios, títulos títulos, depósitos a plazo fijo.
  • posesiones inmuebles. casas, departamentos, locales comerciales, terrenos.

2. Detallar pasivos

Luego de poseer detallado nuestros activos, pasamos a detallar nuestros pasivos o deudas, así como el valía de cada uno.

Entre los pasivos, se pueden mencionar:

  • tarjetas de crédito. el saldo a enriquecer por nuestras tarjetas de créditos.
  • préstamos personales. el saldo que nos resta avalar por los préstamos personales que hayamos adquirido.
  • crédito automotriz. el saldo que nos resta fertilizar por el crédito automotriz que hayamos adquirido.
  • hipoteca. el saldo que nos resta enriquecer por la hipoteca que hayamos adquirido.

3. Calcular patrimonio

Para conocer el valencia de nuestro patrimonio, simplemente debemos restar el valía del total de nuestros pasivos al valía del total de nuestros activos.

4. Elaborar cálculo personal

Una vez que tenemos la información necesaria sobre nuestros activos, pasivos y patrimonio, pasamos a elaborar nuestro cómputo personal (de preferencia en una hoja de Excel).

En la columna izquierda señalaremos nuestros activos, y en la columna derecha nuestros pasivos y patrimonio.

Un formato primordial de un comprobación personal, el cual podemos tomar como narración para elaborar el nuestro es el próximo:

Como apunte debemos señalar que el total de los activos siempre debe ser igual a la suma del total de los pasivos y el patrimonio.

5. Analizar movimiento personal

El próximo paso, una vez primoroso nuestro vaivén personal, consiste en analizarlo.

En primer motivo debemos prestar atención a nuestro patrimonio y asegurarnos de que éste sea positivo; en caso de no ser así, significa que debemos más de lo que tenemos; ello correcto tal vez a que no contemos con un buen nivel de ahorros, no contemos con suficientes inversiones, y/o tengamos muchas deudas por préstamos personales.

Luego debemos prestar atención a nuestras deudas y compararlas con nuestros activos, asegurándonos de que contemos con suficientes activos corrientes como para suprimir las deudas que tengamos que enriquecer en el corto plazo.

Asimismo, debemos diferenciar entre “deudas buenas” y “deudas malas”, las deudas buenas son las que nos hacen crecer (financieramente hablando) en el liberal plazo (por ejemplo, deudas contraídas para obtener una vivienda o una inversión), mientras que las “deudas malas” afectan negativamente nuestra situación financiera (por ejemplo, las tarjetas de créditos o los préstamos personales para consumo); debemos procurar eliminar y evitar estas últimas.

Y luego, debemos prestar atención a nuestros activos y asegurarnos de contar con suficientes activos no corrientes que nos permitan crecer (financieramente hablando) en el dilatado plazo, pero incluso con suficientes activos corrientes que podamos utilizar frente a cualquier eventualidad.

6. Comparar balances personales

Cada cierto tiempo, debemos elaborar un nuevo balanceo personal, ya sea cada mes, cada tres meses, cada seis meses o cada año (exiguo hacerlo una vez al año), y compararlo con el cálculo inicial, y así, poder evaluar cómo ha variado nuestra situación financiera.

Por ejemplo, podemos comparar si nuestro patrimonio ha aumentando o disminuido, si hemos rematado disminuir nuestras deudas o, en todo caso, éstas han aumentado; si han aumentando nuestros activos, si estamos cumpliendo con nuestros objetivos financieros, etc.

7. Tomar decisiones

Finalmente, en almohadilla a los investigación realizados a nuestro oscilación personal, debemos tomar decisiones que nos ayuden a mejorar nuestra situación financiera, por ejemplo, si nuestro patrimonio es agorero, podríamos tomar la osadía de reservar más o de anular nuestras deudas personales.

Si nuestra deuda es entrada, podríamos tomar la valor de cortar nuestras tarjetas de créditos, de matar nuestras deudas de consumo, de derogar nuestras deudas lo más pronto posible, de evitar contraer nuevas “deudas malas”, etc.

Si nuestros activos no nos están generando rentabilidad, podríamos tomar la valentía de utilizar el fortuna que tenemos ahorrado (el cual no nos genera casi ningún interés), e invertirlo en la adquisición de algún activo que nos genere una buena rentabilidad.

Cómo elaborar un movimiento personal

Cómo elaborar un arqueo personal

Un recuento personal es un documento en donde se detallan los activos, los pasivos y el patrimonio que posee una persona en un determinado momento.

Contar con un balanceo personal le permite a una persona conocer y analizar su situación financiera (especialmente en lo respecta a su nivel de endeudamiento y al valía de su patrimonio), y, en pulvínulo a dicho disección, poder tomar decisiones o planificar sus finanzas.

Asimismo, un vaivén personal le permite a una persona comparar su situación financiera coetáneo con situaciones financieras dadas en otros momentos, y así, por ejemplo, memorizar si está cumpliendo con sus objetivos financieros.

Pero por otra parte, el comprobación personal suele ser un documento requerido por los bancos o entidades financieras al momento de solicitar algún préstamo o crédito personal.

Para entender mejor el concepto y la utilidad de un balanceo personal, veamos a continuación cómo elaborar y sacar provecho de uno en 7 pasos:

1. Detallar activos

En primer superficie debemos hacer una tira de todos nuestros activos, así como el valía estimado de cada uno.

En algunos casos puede ser complicado determinar el valencia verdadero de algunos activos, por lo que en estos casos debemos estimar un valencia a ojo, procurando ser lo más acertados posibles.

Para un mejor descomposición, los activos pueden ser clasificados en activos corrientes (aquellos que pueden ser fácilmente convertidos en efectivo en efectivo), y activos no corrientes (aquellos que no son tan fáciles de ser convertidos en patrimonio en efectivo):

Entre los activos corrientes, se pueden mencionar:

  • caudal en efectivo. el patrimonio que tenemos ahorrado en casa.
  • cuentas bancarias. el patrimonio que tenemos depositado en alguna cuenta en el porción.
  • cuentas por cobrar. el efectivo que nos deben por algún préstamo que hayamos realizado.

Entre los activos no corrientes, se pueden mencionar:

  • objetos de valía. joyas, cuadros.
  • material y equipos. muebles, electrodomésticos, equipos de audio, video y sonido.
  • vehículos. automóviles, motocicletas.
  • inversiones. negocios, títulos títulos, depósitos a plazo fijo.
  • beneficios inmuebles. casas, departamentos, locales comerciales, terrenos.

2. Detallar pasivos

Luego de poseer detallado nuestros activos, pasamos a detallar nuestros pasivos o deudas, así como el valía de cada uno.

Entre los pasivos, se pueden mencionar:

  • tarjetas de crédito. el saldo a sufragar por nuestras tarjetas de créditos.
  • préstamos personales. el saldo que nos resta satisfacer por los préstamos personales que hayamos adquirido.
  • crédito automotriz. el saldo que nos resta abonar por el crédito automotriz que hayamos adquirido.
  • hipoteca. el saldo que nos resta avalar por la hipoteca que hayamos adquirido.

3. Calcular patrimonio

Para conocer el valía de nuestro patrimonio, simplemente debemos restar el valencia del total de nuestros pasivos al valía del total de nuestros activos.

4. Elaborar arqueo personal

Una vez que tenemos la información necesaria sobre nuestros activos, pasivos y patrimonio, pasamos a elaborar nuestro vaivén personal (de preferencia en una hoja de Excel).

En la columna izquierda señalaremos nuestros activos, y en la columna derecha nuestros pasivos y patrimonio.

Un formato cardinal de un movimiento personal, el cual podemos tomar como remisión para elaborar el nuestro es el ulterior:

Como apunte debemos señalar que el total de los activos siempre debe ser igual a la suma del total de los pasivos y el patrimonio.

5. Analizar recuento personal

El futuro paso, una vez pulido nuestro arqueo personal, consiste en analizarlo.

En primer motivo debemos prestar atención a nuestro patrimonio y asegurarnos de que éste sea positivo; en caso de no ser así, significa que debemos más de lo que tenemos; ello oportuno tal vez a que no contemos con un buen nivel de ahorros, no contemos con suficientes inversiones, y/o tengamos muchas deudas por préstamos personales.

Luego debemos prestar atención a nuestras deudas y compararlas con nuestros activos, asegurándonos de que contemos con suficientes activos corrientes como para liquidar las deudas que tengamos que avalar en el corto plazo.

Asimismo, debemos diferenciar entre “deudas buenas” y “deudas malas”, las deudas buenas son las que nos hacen crecer (financieramente hablando) en el abundante plazo (por ejemplo, deudas contraídas para apoderarse una vivienda o una inversión), mientras que las “deudas malas” afectan negativamente nuestra situación financiera (por ejemplo, las tarjetas de créditos o los préstamos personales para consumo); debemos procurar asolar y evitar estas últimas.

Y luego, debemos prestar atención a nuestros activos y asegurarnos de contar con suficientes activos no corrientes que nos permitan crecer (financieramente hablando) en el prolongado plazo, pero además con suficientes activos corrientes que podamos utilizar delante cualquier eventualidad.

6. Comparar balances personales

Cada cierto tiempo, debemos elaborar un nuevo balanceo personal, ya sea cada mes, cada tres meses, cada seis meses o cada año (exiguo hacerlo una vez al año), y compararlo con el balanceo precedente, y así, poder evaluar cómo ha variado nuestra situación financiera.

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Por ejemplo, podemos comparar si nuestro patrimonio ha aumentando o disminuido, si hemos conseguido disminuir nuestras deudas o, en todo caso, éstas han aumentado; si han aumentando nuestros activos, si estamos cumpliendo con nuestros objetivos financieros, etc.

7. Tomar decisiones

Finalmente, en colchoneta a los descomposición realizados a nuestro balanceo personal, debemos tomar decisiones que nos ayuden a mejorar nuestra situación financiera, por ejemplo, si nuestro patrimonio es cenizo, podríamos tomar la osadía de economizar más o de rebajar nuestras deudas personales.

Si nuestra deuda es adhesión, podríamos tomar la atrevimiento de cortar nuestras tarjetas de créditos, de ajustar nuestras deudas de consumo, de revocar nuestras deudas lo más pronto posible, de evitar contraer nuevas “deudas malas”, etc.

Si nuestros activos no nos están generando rentabilidad, podríamos tomar la atrevimiento de utilizar el mosca que tenemos ahorrado (el cual no nos genera casi ningún interés), e invertirlo en la adquisición de algún activo que nos genere una buena rentabilidad.

Cómo elaborar un balanceo personal

Cómo elaborar un recuento personal

Un cómputo personal es un documento en donde se detallan los activos, los pasivos y el patrimonio que posee una persona en un determinado momento.

Contar con un oscilación personal le permite a una persona conocer y analizar su situación financiera (especialmente en lo respecta a su nivel de endeudamiento y al valencia de su patrimonio), y, en saco a dicho prospección, poder tomar decisiones o planificar sus finanzas.

Asimismo, un comprobación personal le permite a una persona comparar su situación financiera presente con situaciones financieras dadas en otros momentos, y así, por ejemplo, enterarse si está cumpliendo con sus objetivos financieros.

Pero encima, el vaivén personal suele ser un documento requerido por los bancos o entidades financieras al momento de solicitar algún préstamo o crédito personal.

Para entender mejor el concepto y la utilidad de un balanceo personal, veamos a continuación cómo elaborar y sacar provecho de uno en 7 pasos:

1. Detallar activos

En primer circunstancia debemos hacer una nómina de todos nuestros activos, así como el valencia estimado de cada uno.

En algunos casos puede ser complicado determinar el valencia efectivo de algunos activos, por lo que en estos casos debemos estimar un valencia cercano, procurando ser lo más acertados posibles.

Para un mejor estudio, los activos pueden ser clasificados en activos corrientes (aquellos que pueden ser fácilmente convertidos en parné en efectivo), y activos no corrientes (aquellos que no son tan fáciles de ser convertidos en parné en efectivo):

Entre los activos corrientes, se pueden mencionar:

  • parné en efectivo. el capital que tenemos ahorrado en casa.
  • cuentas bancarias. el boleto que tenemos depositado en alguna cuenta en el faja.
  • cuentas por cobrar. el pasta que nos deben por algún préstamo que hayamos realizado.

Entre los activos no corrientes, se pueden mencionar:

  • objetos de valencia. joyas, cuadros.
  • material y equipos. muebles, electrodomésticos, equipos de audio, video y sonido.
  • vehículos. automóviles, motocicletas.
  • inversiones. negocios, títulos títulos, depósitos a plazo fijo.
  • ingresos inmuebles. casas, departamentos, locales comerciales, terrenos.

2. Detallar pasivos

Luego de tener detallado nuestros activos, pasamos a detallar nuestros pasivos o deudas, así como el valencia de cada uno.

Entre los pasivos, se pueden mencionar:

  • tarjetas de crédito. el saldo a satisfacer por nuestras tarjetas de créditos.
  • préstamos personales. el saldo que nos resta acreditar por los préstamos personales que hayamos adquirido.
  • crédito automotriz. el saldo que nos resta enriquecer por el crédito automotriz que hayamos adquirido.
  • hipoteca. el saldo que nos resta abonar por la hipoteca que hayamos adquirido.

3. Calcular patrimonio

Para conocer el valía de nuestro patrimonio, simplemente debemos restar el valencia del total de nuestros pasivos al valencia del total de nuestros activos.

4. Elaborar oscilación personal

Una vez que tenemos la información necesaria sobre nuestros activos, pasivos y patrimonio, pasamos a elaborar nuestro movimiento personal (de preferencia en una hoja de Excel).

En la columna izquierda señalaremos nuestros activos, y en la columna derecha nuestros pasivos y patrimonio.

Un formato sustancial de un balanceo personal, el cual podemos tomar como remisión para elaborar el nuestro es el próximo:

Como apunte debemos señalar que el total de los activos siempre debe ser igual a la suma del total de los pasivos y el patrimonio.

5. Analizar cálculo personal

El subsiguiente paso, una vez pulido nuestro vaivén personal, consiste en analizarlo.

En primer área debemos prestar atención a nuestro patrimonio y asegurarnos de que éste sea positivo; en caso de no ser así, significa que debemos más de lo que tenemos; ello correcto tal vez a que no contemos con un buen nivel de ahorros, no contemos con suficientes inversiones, y/o tengamos muchas deudas por préstamos personales.

Luego debemos prestar atención a nuestras deudas y compararlas con nuestros activos, asegurándonos de que contemos con suficientes activos corrientes como para anular las deudas que tengamos que remunerar en el corto plazo.

Asimismo, debemos diferenciar entre “deudas buenas” y “deudas malas”, las deudas buenas son las que nos hacen crecer (financieramente hablando) en el dadivoso plazo (por ejemplo, deudas contraídas para apoderarse una vivienda o una inversión), mientras que las “deudas malas” afectan negativamente nuestra situación financiera (por ejemplo, las tarjetas de créditos o los préstamos personales para consumo); debemos procurar abaratar y evitar estas últimas.

Y luego, debemos prestar atención a nuestros activos y asegurarnos de contar con suficientes activos no corrientes que nos permitan crecer (financieramente hablando) en el abundante plazo, pero asimismo con suficientes activos corrientes que podamos utilizar en presencia de cualquier eventualidad.

6. Comparar balances personales

Cada cierto tiempo, debemos elaborar un nuevo recuento personal, ya sea cada mes, cada tres meses, cada seis meses o cada año (leve hacerlo una vez al año), y compararlo con el comprobación antedicho, y así, poder evaluar cómo ha variado nuestra situación financiera.

Por ejemplo, podemos comparar si nuestro patrimonio ha aumentando o disminuido, si hemos conseguido disminuir nuestras deudas o, en todo caso, éstas han aumentado; si han aumentando nuestros activos, si estamos cumpliendo con nuestros objetivos financieros, etc.

7. Tomar decisiones

Finalmente, en colchoneta a los investigación realizados a nuestro comprobación personal, debemos tomar decisiones que nos ayuden a mejorar nuestra situación financiera, por ejemplo, si nuestro patrimonio es placa, podríamos tomar la atrevimiento de librarse más o de devastar nuestras deudas personales.

Si nuestra deuda es adhesión, podríamos tomar la atrevimiento de cortar nuestras tarjetas de créditos, de diluir nuestras deudas de consumo, de detener nuestras deudas lo más pronto posible, de evitar contraer nuevas “deudas malas”, etc.

Si nuestros activos no nos están generando rentabilidad, podríamos tomar la valentía de utilizar el boleto que tenemos ahorrado (el cual no nos genera casi ningún interés), e invertirlo en la adquisición de algún activo que nos genere una buena rentabilidad.

Cómo elaborar un vaivén personal

Cómo elaborar un balanceo personal

Un oscilación personal es un documento en donde se detallan los activos, los pasivos y el patrimonio que posee una persona en un determinado momento.

Contar con un cómputo personal le permite a una persona conocer y analizar su situación financiera (especialmente en lo respecta a su nivel de endeudamiento y al valencia de su patrimonio), y, en cojín a dicho investigación, poder tomar decisiones o planificar sus finanzas.

Asimismo, un oscilación personal le permite a una persona comparar su situación financiera presente con situaciones financieras dadas en otros momentos, y así, por ejemplo, retener si está cumpliendo con sus objetivos financieros.

Pero por otra parte, el balanceo personal suele ser un documento requerido por los bancos o entidades financieras al momento de solicitar algún préstamo o crédito personal.

Para entender mejor el concepto y la utilidad de un movimiento personal, veamos a continuación cómo elaborar y sacar provecho de uno en 7 pasos:

1. Detallar activos

En primer superficie debemos hacer una repertorio de todos nuestros activos, así como el valencia estimado de cada uno.

En algunos casos puede ser complicado determinar el valía efectivo de algunos activos, por lo que en estos casos debemos estimar un valencia vecino, procurando ser lo más acertados posibles.

Para un mejor estudio, los activos pueden ser clasificados en activos corrientes (aquellos que pueden ser fácilmente convertidos en cuartos en efectivo), y activos no corrientes (aquellos que no son tan fáciles de ser convertidos en boleto en efectivo):

Entre los activos corrientes, se pueden mencionar:

  • hacienda en efectivo. el cuartos que tenemos ahorrado en casa.
  • cuentas bancarias. el pasta que tenemos depositado en alguna cuenta en el costado.
  • cuentas por cobrar. el billete que nos deben por algún préstamo que hayamos realizado.

Entre los activos no corrientes, se pueden mencionar:

  • objetos de valía. joyas, cuadros.
  • utillaje y equipos. muebles, electrodomésticos, equipos de audio, video y sonido.
  • vehículos. automóviles, motocicletas.
  • inversiones. negocios, títulos títulos, depósitos a plazo fijo.
  • caudal inmuebles. casas, departamentos, locales comerciales, terrenos.

2. Detallar pasivos

Luego de sobrevenir detallado nuestros activos, pasamos a detallar nuestros pasivos o deudas, así como el valía de cada uno.

Entre los pasivos, se pueden mencionar:

  • tarjetas de crédito. el saldo a remunerar por nuestras tarjetas de créditos.
  • préstamos personales. el saldo que nos resta acreditar por los préstamos personales que hayamos adquirido.
  • crédito automotriz. el saldo que nos resta enriquecer por el crédito automotriz que hayamos adquirido.
  • hipoteca. el saldo que nos resta avalar por la hipoteca que hayamos adquirido.

3. Calcular patrimonio

Para conocer el valencia de nuestro patrimonio, simplemente debemos restar el valía del total de nuestros pasivos al valía del total de nuestros activos.

4. Elaborar movimiento personal

Una vez que tenemos la información necesaria sobre nuestros activos, pasivos y patrimonio, pasamos a elaborar nuestro comprobación personal (de preferencia en una hoja de Excel).

En la columna izquierda señalaremos nuestros activos, y en la columna derecha nuestros pasivos y patrimonio.

Un formato esencial de un movimiento personal, el cual podemos tomar como relato para elaborar el nuestro es el ulterior:

Como apunte debemos señalar que el total de los activos siempre debe ser igual a la suma del total de los pasivos y el patrimonio.

5. Analizar arqueo personal

El futuro paso, una vez fabricado nuestro balanceo personal, consiste en analizarlo.

En primer oficio debemos prestar atención a nuestro patrimonio y asegurarnos de que éste sea positivo; en caso de no ser así, significa que debemos más de lo que tenemos; ello adecuado tal vez a que no contemos con un buen nivel de ahorros, no contemos con suficientes inversiones, y/o tengamos muchas deudas por préstamos personales.

Luego debemos prestar atención a nuestras deudas y compararlas con nuestros activos, asegurándonos de que contemos con suficientes activos corrientes como para revocar las deudas que tengamos que fertilizar en el corto plazo.

Asimismo, debemos diferenciar entre “deudas buenas” y “deudas malas”, las deudas buenas son las que nos hacen crecer (financieramente hablando) en el dilatado plazo (por ejemplo, deudas contraídas para apropiarse una vivienda o una inversión), mientras que las “deudas malas” afectan negativamente nuestra situación financiera (por ejemplo, las tarjetas de créditos o los préstamos personales para consumo); debemos procurar malvender y evitar estas últimas.

Y luego, debemos prestar atención a nuestros activos y asegurarnos de contar con suficientes activos no corrientes que nos permitan crecer (financieramente hablando) en el espléndido plazo, pero además con suficientes activos corrientes que podamos utilizar en presencia de cualquier eventualidad.

6. Comparar balances personales

Cada cierto tiempo, debemos elaborar un nuevo movimiento personal, ya sea cada mes, cada tres meses, cada seis meses o cada año (leve hacerlo una vez al año), y compararlo con el arqueo aludido, y así, poder evaluar cómo ha variado nuestra situación financiera.

Por ejemplo, podemos comparar si nuestro patrimonio ha aumentando o disminuido, si hemos rematado disminuir nuestras deudas o, en todo caso, éstas han aumentado; si han aumentando nuestros activos, si estamos cumpliendo con nuestros objetivos financieros, etc.

7. Tomar decisiones

Finalmente, en almohadilla a los disección realizados a nuestro arqueo personal, debemos tomar decisiones que nos ayuden a mejorar nuestra situación financiera, por ejemplo, si nuestro patrimonio es gafe, podríamos tomar la osadía de economizar más o de finiquitar nuestras deudas personales.

Si nuestra deuda es reincorporación, podríamos tomar la osadía de cortar nuestras tarjetas de créditos, de erradicar nuestras deudas de consumo, de suspender nuestras deudas lo más pronto posible, de evitar contraer nuevas “deudas malas”, etc.

Si nuestros activos no nos están generando rentabilidad, podríamos tomar la audacia de utilizar el peculio que tenemos ahorrado (el cual no nos genera casi ningún interés), e invertirlo en la adquisición de algún activo que nos genere una buena rentabilidad.

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