Deudas de un cónyuge contraídas en gananciales

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Deudas de un cónyuge contraídas en gananciales

A diferencia de lo que ocurre cuando se adquieren caudal, las deudas de un cónyuge contraídas en gananciales no tienen la presunción de ganancial.

Aunque nos sorprenda a primera presencia, lo cierto es que la Ley parte del hecho de considerar previamente que las deudas de un cónyuge contraídas en gananciales no tienen la presunción de ganancialidad, indemne que estén referidas dichas deudas a cuestiones que expresamente dispone la Ley.

Existe una gran diferencia en cuanto a la presunción de ganancialidad dependiendo si el cónyuge incorpora acervo a dicha sociedad o si ese cónyuge contrae deudas.

Inmaculada Castillo Jiménez. Abogada

El Código Civil establece:

1.- Si uno de los cónyuges, en régimen de gananciales, incorpora capital a la sociedad para aumentar su activo, dichos capital tienen la presunción de gananciales ( BENEFICIA A Los dos ). El artículo 1361 Código Civil dispone: ” Se presumen gananciales los ingresos existentes en el bodorrio mientras no se pruebe que pertenecen privativamente a uno de los dos cónyuges.”

2.- En cambio, las deudas de un cónyuge contraídas en gananciales no tienen la presunción de gananciales ( NO PERJUDICAN A LA SOCIEDAD DE GANANCIALES ), omitido que dicha deuda tenga su origen en alguno de los supuestos previstos en el artículo 1362 y siguientes del Código Civil.

Luego, hasta lo ahora dicho, gozan de la presunción de PRIVATIVAS las deudas contraídas por un cónyuge vivo la sociedad de gananciales que no justifiquen su naturaleza ganancial .

Presunción privativa de la deudas de un cónyuge contraídas en gananciales. SENTENCIA:

AUDIENCIA PROVINCIAL DE LA CORUÑA (Sección 5ª), sentencia 30.06.2016 :

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” La cuestión que se plantea en el caso enjuiciado no reside en determinar si la existencia del entendimiento privado de préstamo ha quedado probada, lo cual no rechaza la sentencia recurrida, sino si habiendo intervenido en su celebración uno solo de los cónyuges. constante himeneo, junto a imputar el préstamo al pasivo de la sociedad de gananciales .

Se debe partir de la regulación que el Código Civil hace del régimen lícito de gananciales, que establece una presunción de ganancialidad activa en el art. 1361 . por el que se presumen gananciales los caudal existentes en el coyunda mientras no se pruebe que pertenecen privativamente al marido o a la mujer. Sin retención, no se regula una posible ganancialidad pasiva. por virtud de la cual pudiera presumirse igualmente que las deudas contraídas por cualquier cónyuge constante la sociedad se consideran gananciales.

Cuando es un sólo cónyuge quien interviene. la ganancialidad no se presume. ya que es el propio Código el que en tales casos indica los concretos supuestos en que la deuda ha de tener naturaleza ganancial.

La sentencia de esta Audiencia. Sección. 4.ª, 445/2010, de 13 de octubre de 2010 analiza precisamente esta cuestión señalando que “sería un evidente error hacer objetar al patrimonio ganancial de todas las obligaciones contraídas por cualquiera de los consortes durante la vigencia del vínculo matrimonial, en tanto en cuanto aquéllas pudieron ser igualmente concertadas en su exclusivo beneficio en relación con sus haberes privativos. A diferencia de lo normado en el art. 1361 Código Civil que establece una presunción iuris tantum de ganancialidad activa conforme a la cual “se presumen gananciales los beneficios existentes en el casamiento mientras no se demuestren que pertenecen privativamente al marido o mujer”, no existe una correlativa presunción de ganancialidad pasiva, según la cual se considerasen, incólume prueba en contrario, deudas gananciales las concertadas por cualquiera de los cónyuges.

La nuevo Ley de Parecer Civil apoya igualmente la inexistencia de tal presunción, cuando en su art. 541.2 . relativo a la ejecución en beneficios gananciales, hace recaer en el reclamante intérprete. frente a la concurso del cónyuge del deudor. la carga de la prueba de la responsabilidad de los haberes gananciales .

El Tribunal Supremo en sentencia de 3.06.88 indica que: ” Como se deduce del propio art. 1373 del Código Civil, cada cónyuge rebate prioritariamente en orden a las deudas que le sean propias con su patrimonio personal. sin posibilidad de afectar a los comunes por la sola voluntad de uno de ellos. cual proclama el art. 1367, al establecer que los capital gananciales responderán en todo caso de las obligaciones contraídas por los dos cónyuges conjuntamente o por uno de ellos con el consentimiento del otro. revelando con esa genérica norma que no responden, incluso genéricamente, de obligación contraída por uno de ellos sin el consentimiento del otro. y en el presente caso sobre tal consentimiento no se desplegó actividad probatoria alguna”.

En el presente caso se debe partir de la indultada intervención del recurrente y no de su entonces esposa en el préstamo. Del propio tenor textual del acuerdo privado de préstamo de 28 de septiembre de 1995(f 29 y ss.), resulta que se concierta entre Valeriano, como prestamista y su hijo, José, como prestatario, recogiéndose expresamente que éste, casado con la Sra. Agueda, interviene en su propio nombre y derecho. En consonancia con lo preparatorio solamente constan en el acuerdo las firmas de padre e hijo”

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